Tras la expulsión de los persas de Grecia y el establecimiento de la democracia, surge en Grecia la figura del sofista, que enseña a los ciudadanos adinerados el arte de la oratoria principalmente, lo que le permite a este llegar a los puestos importantes del gobierno.
Sin embargo, surge también la figura de Sócrates, que menosprecia la labor de los sofistas hasta que consigue que sean considerados como un estorbo. De este enfrentamiento surgió el conflicto fisis-nomos.
Sócrates defendía el concepto de fisis (physis), en el que la naturaleza tiene sus leyes propias y solo hay que llegar a entenderlas. “Es bueno lo que lo es para la naturaleza”. Por su parte, los sofista desechaban esta tesis, ya que defienden que es imposible conocer la naturaleza, y apoyan la teoría del nomos, en la que las leyes tienen su fundamento en la convención, e el acuerdo de todos. “lo bueno es lo que lo es para la mayoría”.